Al principio, el interés de la cibernética se situó en el diseño de máquinas. Sin embargo, el propio Wiener amplió dicho objetivo y lo extendió al entendimiento del funcionamiento de sistemas humanos y sociales.
Cibernética de la complejidad
En 1958, Heinz von Foerster efectúa una revisión crítica de la teoría de
Wiener, concluyendo que la cibernética que éste había desarrollado
introducía cambios importantes pero no suponía una ruptura
epistemológica ya que se seguía aplicando el modelo de la ciencia
clásica por el cual el observador está fuera del objeto (del sistema, en
este caso) y es capaz de estudiarlo con objetividad. Von Foerster
consideró que la cibernética debía ir más allá y afrontar un nuevo
modelo epistemológico en el cual el observador formara parte del sistema
estipulando sus propios objetivos, su propio papel dentro del mismo. A
partir de ese instante se efectúa una distinción entre la cibernética
clásica o cibernética de primer orden y la cibernética de segundo orden,
denominada también como teoría de la complejidad. La pregunta que se
hace la cibernética de primer orden podemos formularla de la siguiente
forma: ¿dónde están los enlaces circulares en este sistema?. Mientras
que la cuestión que se plantea la cibernética de segundo orden es: ¿cómo
generamos nosotros este sistema a través de la noción de circularidad?.
La cibernética de segundo orden ha sido desarrollada por autores como
von Foerster, Glasersfeld, Bateson, Prigogine, Maturana, Morin y Varela,
entre otros, y, en la actualidad muchos de sus principios han quedado
también plasmados en la teoría de los sistemas complejos o teoría de la
complejidad.
La teoría cibernética de segundo orden introduce una serie de cambio de
mirada de gran interés que sintetizaré en tres aspectos: la construcción
de la realidad, la autoorganización de los sistemas y el concepto de
entropía.
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